DE PROFUNDIS

En pocos días estaremos celebrando San Valentín, la fecha establecida para que toda persona que albergue un corazón robado, arrobado o comprometido, manifieste sus cálidos sentimientos a su pareja con la entrega de algún agasajo especial que dé cumplido testimonio de su selecto afecto. Nosotros podemos ayudaros a realzar el presente que hayáis escogido con el acompañamiento de un bonito corazón que, alimentado con una buena ración de helio, sobrevuele ufano la estancia donde deis rienda suelta a vuestros transportes amorosos.

Sin embargo, y dado que a todo corazón arrebolado de pasión o bendecido con la gracia de la quietud amorosa no le hace falta parabién ninguno, pues se bastan ellos solos para regocijarse en su íntima satisfacción, deseamos desde aquí dedicar un entrañable recuerdo a todos aquellos corazones sangrantes, maltrechos o heridos; remendados, zurcidos o cosidos; expectantes, pacientes o resignados; solitarios, recoletos o arrasados.

En último término, queremos homenajear a aquellos corazones que la vida ha maltratado con su desconsideración, o que han sufrido el zaherimiento de otros corazones alevosos o, simplemente, caprichosos, arrojándolos a la atestada laguna de los corazones dolientes. Para todos ellos, nuestro reconocimiento y afecto que compensen, por mínimamente que sea, los estentóreos ecos de la celebración del amor correspondido.