CON SU BLANCA GELIDEZ

Parafraseando el título de una canción mundialmente conocida, con su blanca gelidez nos ha sorprendido el primer mes del año. Diríase que por las calles no se mueven seres de carne, sangre y huesos, sino ateridas estatuas animadas que, en lugar de flexibles miembros, portan rígidas extremidades de piedra bajo un embrollo de invernales ropas que apenas ejercen con eficacia su función. Sin embargo, y por mucho que esta adversa circunstancia nos paralice momentáneamente los pulsos, nada nos impedirá colocar nuestra mente en la casilla de salida hacia esa voraginosa meta que tanto nos apasiona: el Carnaval. De modo que, por mucho que remedemos a una cariátide ateniense o cualquier marmóreo ejemplo del panteón romano, os invitamos a caldear vuestra imaginación calentando motores para zambullirnos en el colorido mundo del disfraz. Bienvenidos.